Jackie

Jackie

Los Kennedy son lo más parecido que existe en los EE.UU. a la realeza. Muchos americanos sienten una fascinación casi irracional por esta familia encumbrada a lo más alto del poder, y al mismo tiempo, marcada por la tragedia (algunos la llaman maldición). El asesinato del presidente John F. Kennedy es uno de los eventos más traumáticos de la historia de ese país. Si a eso le agregamos que algunos años más tarde, su hermano, colaborador y candidato presidencial con amplias posibilidades de triunfo, también fue asesinado, se configura un aura siniestra sobre esta familia exitosa e idealista que cambió muchas cosas en la sociedad de su tiempo. El cine de Hollywood y la televisión han reflejado esta fascinación a través de numerosas producciones (un aficionado presenta una lista -no exhaustiva- de 66 títulos) que tratan de explorar todos los aspectos posibles de, en primer lugar, el magnicidio más famoso del siglo XX, y en segundo lugar, de otros miembros de la familia y del entorno. No cabe duda que la cinta más célebre sobre JFK dura 26 segundos, fue grabada por Abraham Zapruder y muestra el momento exacto de su asesinato. Pero hay muchas otras. Hay películas que cuentan, en forma más o menos objetiva los eventos inmediatamente posteriores al atentado en Dallas (Parkland (2013), Jackie también estaría aquí); películas que argumentan en forma persuasiva para cuestionar las conclusiones de la comisión Warren, que investigó el crimen (JFK (1991), pero también Rush to Judgement (1967); películas que exploran la vida del asesino, Lee Harvey Oswald, o incluso del asesino del asesino, Jack Ruby; películas que imaginan el juicio a Oswald que nunca llegó a realizarse; películas que se ocupan de los aspectos más resaltantes del corto mandato presidencial de Kennedy, como la crisis de los misiles (Thirteen days, 2000); películas que se dedican a especular sobre el supuesto affaire entre Marilyn Monroe y uno o los dos hermanos Kennedy; en fin, películas que cuentan la biografía completa de John, Bobby, Jackie o incluso otros miembros de la familia. Jacqueline Kennedy es una figura central e icónica en este elenco, y algunas películas han contado la historia de su vida, desde sus inicios en la universidad hasta su matrimonio con el magnate griego Aristóteles Onassis. Pero Jackie no es una de ellas.

Pablo Larraín es un cineasta chileno que se ha caracterizado por encontrar ángulos insólitos a historia ya conocidas. En Tony Manero, explora la historia de un imitador de John Travolta con lados oscuros y violentos que contrastan con el brillo artificial de la televisión, un ángulo insólito para observar la represión y censura de los años del pinochetismo. En No, cuenta la historia del referéndum que terminó con Pinochet, pero en vez hacer una épica de izquierda, la historia se narra desde el ángulo de la campaña publicitaria de los bandos del Sí y el No, restando quizás importancia a las luchas sociales, pero confirmando la importancia de la imagen en la sociedad posmoderna. El director no escapa a la fascinación por la imagen, por sus características físicas (color, definición, etc) y se atrevió a filmarla con la tecnología propia de fines de los 80 para sincronizar las imágenes “prestadas” (principalmente los comerciales de la campaña) con las propias. En El Club aborda los escándalos de pedofilia en la iglesia católica, desde una curiosa casa de retiro/penitencia donde conviven varios sacerdotes que fueron destinados allí por esa u otras transgresiones. Los personajes de Larraín no suelen ser muy empáticos, mas bien generan cierta incomodidad en el espectador, pero el personaje de Gael García en No, como ahora el de Jackie Kennedy sí pueden generar cierta identificación del público.

Jackie narra la vida de Jacqueline Kennedy solamente durante una o dos semanas posteriores al magnicidio. Es, entonces, más que la vida de Jackie, otra versión sobre la muerte de JFK, o quizás, ambas cosas a la vez, logrando así reunir distintas vertientes de este “género” esbozado en el primer párrafo. Durante este periodo hay dos eventos centrales: los funerales de Kennedy, para los que la viuda determinó que se hiciera una marcha de ocho cuadras para acompañar al féretro, replicando el recorrido de los funerales de Lincoln (el otro gran magnicidio de los EE.UU), y debió luchar contra viento y marea para imponer su decisión. El otro es la entrevista concedida a la revista Time con el propósito explícito (en la película) de moldear la figura y el recuerdo del fallecido presidente. En esta conversación, Jackie hace referencia a un musical, Camelot, como un reino hermoso y efímero, con lo cual acuña un término esencial en la mitología de los Kennedy (un ejemplo aquí). Además, la película inserta una conversación de Jackie con el sacerdote que va a oficiar las exequias, antes del funeral definitivo en Arlington, lo que le permite un registro más privado y confesional. Todas estas secuencias se encuentran, por supuesto, convenientemente editadas e intercaladas, dialogando y enriqueciéndose unas con otras, componiendo un mosaico complejo y poderoso.

A través del increíble trabajo actoral de Natalie Portman, sin duda merecedor de un Oscar (podría disputarlo con Isabelle Hupert, pero ciertamente no con Emma Stone) Jackie compone a su personaje como una mujer inteligente, que más allá de su innato talento para la elegancia, alcanza una buena comprensión de los engranajes del poder, tanto a nivel doméstico como internacional; una mujer consciente de su modesta pero decisiva capacidad de modelar la opinión pública y de los mecanismos mediante los que la prensa y la televisión realizan dicha tarea; una mujer fuerte que logra superar su tragedia personal, o más bien, utilizarla para cumplir con el rol que le ha asignado la Historia. Y al mismo tiempo, es también una mujer vanidosa que nunca deja de preocuparse por su imagen; una mujer impositiva que vigila a pie juntillas lo que se escribe sobre ella, y que no acepta un no por respuesta, de nadie. Muchas veces son los mismos gestos y actos los que comunican virtudes y defectos; de pronto parecen alumbrarse con una luz positiva, y luego con otra más sombría. Como es propio de un buen retrato de la naturaleza humana.

También es notable el trabajo de la imagen. Perfeccionando o invirtiendo lo realizado en No, Larraín usa la tecnología moderna de grabación para re-crear el tour por la Casa Blanca que Jackie ofreció a la televisión en 1962 para mostrar las renovaciones de la Casa Blanca -emprendidas por ella- que destacaban el legado histórico de los anteriores ocupantes del edificio y que además intentaba contestar las críticas sobre gastos innecesarios en este emprendimiento. Larraín mezcla y compagina con perfección las secuencias del documental original, con otras recreadas para este filme, haciendo indistinguibles para el espectador las diferencias. Además ofrece un efecto de espejo, pues muestra no sólo escenas del tour, sino de la filmación del mismo, con perfecta simetría. Si la textura de Fiebre de sábado por la noche aparecía como un cuerpo extraño y violento en Tony Manero; si los comerciales políticos dictaban el registro visual a seguir en No; el tour de Jackie aparece como el referente ineludible y central que capta lo esencial de esta mujer modesta y vulnerable, erudita, vanidosa y simpática. Ver el documental original es confirmar lo que muestra la película. Por otra parte, el trabajo entre la actriz y el camarógrafo Stephane Fontaine es tan acompasado y armonioso que Larraín lo califica como “una danza”. Planos íntimos, cercanos, para comunicar la historia privada de un evento público.

Y para iluminar con nueva luz una historia que parecía ya muchas veces contada.

Anuncios

Acerca de jdetaboada

Arequipeño. Sanmarquino. Doctor en Literatura en Harvard University. Especialista en cine latinoamericano. Profesor en UPC e Investigador en Casa de la Literatura Peruana. Miembro fundador de AIBAL. Email: jdetaboada@yahoo.com.ar
Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s